HISTORIA

 

Al cumplir treinta años de existencia, el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli se ha convertido en la plataforma ideal y el escaparate de mayor relevancia a nivel nacional para que las jóvenes voces mexicanas muestren su talento. Son muchos los nombres de los artistas mexicanos –algunos ya ilustres, dentro y fuera de México– que dieron sus primeros pasos en el escenario del Palacio de Bellas Artes de la mano de este certamen. Baste citar a María Luisa Tamez, Lourdes Ambriz, Encarnación Vázquez, Jesús Suaste y Ramón Vargas; y en épocas más recientes, a Rolando Villazón, Carlos Almaguer, Noé Colín, Luis Ledesma, Alfredo Daza, Arturo Chacón y María Alejandres, por mencionar sólo a algunos de los muchos cantantes destacados surgidos del Concurso.

 

Son pues dos generaciones de cantantes, unidas a la gran cantidad  de jóvenes que en siglo se acogen a la trayectoria y al prestigio que emanan del nombre de Carlo Morelli, las que mantienen viva la memoria del gran barítono chileno que fuera piedra angular de la vida operística de México por casi tres décadas.

 

 

María Luisa Tamez

 

Lourdes Ambriz

 

Miembro de una familia de cantantes, Carlo Morelli nació en Génova, Italia, el 25 de diciembre de 1895, trasladándose poco después con su familia a Santiago de Chile, donde poco antes había nacido su hermano mayor, Renato Zanelli, considerado el más grande Otello de su tiempo. Carlo Morelli realizó una importante carrera en Europa y Estados Unidos, visitando por primera vez nuestro país en 1938 para interpretar el papel titular en Rigoletto de Verdi. A partir de entonces fue miembro prominente de todas las temporadas de ópera de México, hasta poco antes de su fallecimiento, ocurrido el 12 de mayo de 1970 en esta ciudad en la que viviera durante treinta años.

 

Extraordinario intérprete del repertorio para barítono dramático, son memorables sus actuaciones como Scarpia en Tosca, Gérard en Andrea Chénier, Barnaba en  La Gioconda y Yago en Otello, pues además de sus enormes facultades vocales poseía grandes dotes histriónicas que hacían inolvidables sus interpretaciones, al decir de quienes tuvieron oportunidad de presenciarlas. De hecho, recientemente se han lanzado al mercado discográfico varias de sus actuaciones en el Metropolitan de Nueva York, al lado de figuras de la talla de Zinka Milanov y Giovanni Martinelli.

 

Es a uno de los más destacados artistas que hayan pisado el escenario del Palacio de Bellas Artes a quien este concurso de canto rinde merecido homenaje; un tributo que año con año se renueva a través de las voces de noveles aspirantes a ocupar la posición privilegiada que Carlo Morelli supo mantener en México, como músico, maestro, y decidido impulsor de los nuevos talentos.

 

 

Ramón Vargas

 

Encarnación Vázquez

 

El Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli convoca hoy a su vigésimo novena edición, cumpliendo treinta y un años de propiciar, a lo largo de veintiocho certámenes realizados, el surgimiento de numerosos cantantes de ópera, muchos de ellos llamados a dar lustre al arte lírico de México a nivel nacional e internacional. El interés de los jóvenes por la ópera y por emular a ilustres predecesores se pone de manifiesto cada año con la gran afluencia de participantes que ingresan a las etapas preliminares de esta competencia (los anales del certamen registran más de dos mil concursantes provenientes de todo el territorio nacional, con un promedio de noventa aspirantes por año), todos ellos deseosos de gozar del prestigio y el estímulo económico que representa la obtención de un premio otorgado por el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli.

 

 

Caridad Acosta

 

Jesús Suaste

 

Desde su creación en 1980 y hasta la actualidad, el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli ha recibido el invaluable e incondicional respaldo del Instituto Nacional de Bellas Artes, quien proporciona la infraestructura y logística necesarias para la realización anual de este certamen, así como el otorgamiento de becas para los ganadores. De igual manera, a partir de 1987 el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes ha concedido el apoyo económico indispensable para el otorgamiento de los cuatro premios principales. La sólida trayectoria alcanzada por el Concurso ha despertado asimismo el interés de la iniciativa privada, propiciando la creación de diversos premios para estimular el desarrollo artístico de los jóvenes cantantes.

 

Las Galas de Ópera con las que se conmemoró tanto el vigésimo quinto aniversario del Concurso, como el XXV Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli fueron buena muestra del logro cabal de los objetivos del certamen, pues participaron cantantes cuya carrera se inició bajo los auspicios del Concurso y que son ya artistas ampliamente reconocidos en el ámbito operístico mexicano, así como algunos miembros destacados de la nueva generación de jóvenes intérpretes, que ya realizan una relevante carrera en el extranjero, al lado de nuevos valores del ámbito operístico nacional, encaminados sin duda a hacer importantes carreras.

 

 

Carlos Almaguer

 

Rolando Villazón

 

Con treinta años de existencia, el Concurso ha logrado permanecer como una sólida institución de la vida operística de México, e impulsar gran número de nuevos talentos. En este sentido, la labor realizada por el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli desde hace un cuarto de siglo le ha valido el reconocimiento de diversas instituciones públicas y privadas, como el Diploma de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música (1987), la Placa Conmemorativa del XXV Aniversario otorgada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (2005), la Medalla Mozart concedida por la Embajada de Austria en México (2006), y la Medalla de Plata de Bellas Artes por 25 años de actividad en favor del arte lírico de México.

 

Luego de sufrir la irreparable pérdida de su presidenta y fundadora, la Mtra. Gilda Morelli en agosto de 2008, el Comité Organizador del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli continúa asumiendo su legado con el mismo compromiso de seguir coadyuvando a descrubir el inagotable caudal de bellas voces en las que tanto abunda nuestro país, y persevera en el esfuerzo por cosechar tan espléndidos frutos.